miércoles, 30 de enero de 2008

Piratas I

He de reconocer que los jardines con césped de las universidades son una fuente inagotable para dejarse llevar por la imaginación. Hablando esta mañana con unos amigos sobre piratas, hemos llegado a ciertas conclusiones sobre los mismos; conclusiones que no aparecen en los libros. Además, hemos decidido compartir nuestra sabiduría con el resto de seres humanos que pueblan la tierra, así que los que tenemos blogs hemos decidido publicarlo.

Estas son las conclusiones a las que hemos llegado. Las pondré por puntos, para hacer más llevadero el informe:

  1. Los piratas no eran asesinos; eran cirujanos. No hemos llegado a comprender dónde estudiaron medicina ni cómo consiguieron el título que les permitía operar (en Isla Tortuga no existían las universidades).
  2. Su barco no era un barco pirata, era un barco-ambulancia (a lo bestia, pero era de gran utilidad a la hora de ayudar a los buques que requerían de sus servicios).
  3. La mala fama surgió a raíz de que, en su afán por mejorar la vida de los demás, operaban sin pedir permiso y sin usar anestesia, lo que provocaba la muerte a los enfermos (o sanos) que se sometían a sus operaciones.
  4. Otro problema que agravaba la situación de los operados, eran las pésimas condiciones higiénicas del lugar y el hecho de que no limpiaban ni esterilizaban sus útiles médicos.
  5. No eran unos ladrones. Tras la operación, exigían el pago por los servicios prestados, pero como en la mayor parte de las veces el paciente moría, se veían en la obligación de "robarle" al difunto el coste de la operación.
  6. Había varios tipos de cirujanos y varios precios por operación; ello les obligó a hacer varias banderas para diferenciar sus buques-ambulancia y ayudar al resto de naves a reconocerlos fácilmente.
  7. Isla Tortuga era su lugar de descanso y relajación tras largos períodos de cura a través de los mares, además de donde conseguían provisiones.
  8. Los cañones no eran para destruir barcos enemigos, sino para anunciar su proximidad. Eran buenos curando, no disparando; eso hizo que más de una vez, su "sirena" hundiese más de un barco, arruinando así sus ganas de seguir trabajando durante el resto del día.
  9. La pasarela era en realidad un trampolín en el que animaban a sus "huéspedes" a darse un bañito antes de la cena. Lo que no sabían era que las aguas estaban llenas de tiburones y que las ataduras para que no se moviesen durante la operación no eran buenas para nadar, ya que no podían mover los brazos y mantenerse a flote.

Y hasta aquí la primera parte; sí, esto va por fascículos. La siguiente publicación la sacaremos más adelante, no se cuándo exactamente, pero más adelante.

Y aquí me despido, Viajeros. Nos vemos.

1 comentario:

  1. jajaja

    En serio: Dime cual es vuestra "doja", que yo quiero un poco de eso.

    Ni en nuestras largas sobremesas después de comer en la escuela de hostelería se nos ocurren esas cosas... xDD

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