sábado, 18 de diciembre de 2010

Cabreado


No tengo ganas de ser poeta, de escribir bien ni de tener una expresión exquisita. No recurriré a palabras malsonantes por respeto a los viajeros que me lean, pero estoy de una mala host***.

Mi cabeza está a punto de ser igual que la imagen de arriba, y entonces, caput. Harto, harto de malos rollos, harto de gentuza que no vale ni media peseta, harto de broncas, harto de los mensaje del Facebook, harto de los vecinos que no paran de dar por saco, harto de la subida de la gasolina, harto de la hipocresía, harto de las caídas de inernet, harto de telecutre...

Harto de los capullos que con bellas palabras adornan sus desfachateces y hacen pender de un hilo amistades milenarias. Harto de la desconfianza entre personas íntimamente unidas. Harto de callar, callar, y más callar. Harto del humo que cega tus ojos y no te deja ver cómo son realmente las cosas. Harto de la realidad.


Harto, y cansado. Y ahora, a romper. A destrozar todo lo que me oprime. A liberarme a lo grande. Se acabó la relativa paz que me rodeaba. Quizá gane, quizá pierda, pero ya está bien de tanto mamoneo.



Pfff...


Ahora toca calmarme... ¬¬

1 comentario:

  1. Hey queridísimo Viajero, usted ha leído la Ilíada... Homero no la tuvo fácil en el trayecto, pero aún así lo logró... ¿me equivoco?

    Sea como esos héroes de los que tanto gusta hablar, como esos titanes... y demuestre quien es. Pise fuerte, usted puede. Fuerte pero sin prisa... tranquilamente, sin levantar la voz.

    Relájese y cálmese... usted puede.
    Le mando mucha fuerza y luz desde este faro alejado de su orilla...

    Un abrazo sincero.

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